¿Te ha pasado que cambias de número de celular y simplemente tiras el chip a la basura o lo dejas olvidado en un cajón? Sí, todos lo hemos hecho. Parece algo sin importancia, ¿no? Total, ya no lo usas, ¿qué podría pasar? Pues más de lo que te imaginas. Ese chip, aunque ya no esté en tu teléfono, sigue vivo. Y si cae en las manos equivocadas, puede convertirse en un dolor de cabeza enorme.
¿Por qué debería importarte? Asegúrate de dar de baja tu chip: no dejes que lo usen para cosas turbias

Piensa en esto: tu número de celular no es solo un montón de dígitos. Es como una llave que abre muchas puertas. Con él, puedes recuperar contraseñas, recibir códigos de seguridad e incluso confirmar transacciones bancarias. Ahora imagina que alguien más tiene esa llave. ¿Aterrador, no?
Si no das de baja tu chip, alguien podría reactivarlo y usarlo en distintas aplicaciones para hacerse pasar por ti. Podrían acceder a tus redes sociales, aplicaciones de banco o, peor aún, usarlo para estafar a otras personas. Y adivina qué: como el número sigue registrado a tu nombre, tú podrías ser el responsable de cualquier cosa turbia que hagan con él.
No es ciencia ficción. Hay gente que se dedica a recolectar chips viejos o números que ya no se usan. Los revenden, los reactivan y los usan para cosas ilegales. Desde enviar mensajes de phishing hasta cometer fraudes, las posibilidades son muchas. Y todo porque alguien no se tomó cinco minutos para dar de baja su chip.
¿Qué puedes hacer para evitarlo?
Es más sencillo de lo que crees. Si ya no vas a usar un número, no lo abandones así nomás. Llama a tu compañía de telefonía y pide que lo den de baja. Asegúrate de que quede registrado que ese número ya no te pertenece. Si el chip está físicamente en tus manos, destrúyelo. No lo tires entero; rómpelo en pedazos para que nadie pueda usarlo.
Dar de baja tu chip no solo te protege a ti, sino también a los demás. Evitas que tu número sea usado para cosas ilegales y te ahorras posibles problemas legales o financieros. Además, es una forma de ser responsable con tu información personal. En un mundo donde los datos valen oro, protegerlos debería ser una prioridad.
Así que, la próxima vez que cambies de número, no te olvides de este paso. No cuesta nada, pero puede evitarte muchos dolores de cabeza. Y, de paso, estarás contribuyendo a que no usen tu número para cosas que ni te imaginas.